¿Una imagen vale más que mil palabras?
Con mi compañero de viaje en este proyecto, como excelente fotógrafo, y con la participación de la filóloga Judith González en las mañanas de sábado de Onda Cero, encuentro la inspiración para escribiros sobre este titular a raíz de mi experiencia con José Luis Navas (Mitch) y la opinión de Judith que escuchaba hace un ratito.
Por llevarme el asunto a mi terreno, la seguridad vial, contaba Judith una anécdota con su perro y nos hacía reflexionar sobre la capacidad que tenemos de describir una situación, contarla por escrito, por ejemplo, respecto de la descripción del hecho que podemos obtener con la fotografía que capturamos de una determinada situación. Os recomiendo sus pódcast 😉
Hoy concluía sobre el género descriptivo, que pierde protagonismo frente a las imágenes.
Para mí, la clave está en ese valor que otorgamos a la imagen. Al poner la protagonista de la sección del programa radiofónico el ejemplo sobre la captura de los daños en un parte al seguro, en este caso sí considero que la imagen tiene más valor que la palabra. No solo porque ofrece la objetividad de la correcta descripción de la pieza dañada (aleta, paragolpes) o la intensidad del daño (roce, golpe). La tecnología hace que hoy en día podamos tener una descripción casi perfecta sobre el daño.
Ahora bien, sí necesitamos la descripción, lo que denominamos versión, para saber cuál fue la causa u origen del daño. Y desde los años ochenta contamos con el conocido parte amistoso que nos hace marcar una equis en la casilla que más se acomode a la maniobra de los conductores. Es decir, pese a que tenemos un espacio, pequeño, para describir por escrito lo sucedido, incluso dibujarlo (el croquis…o como se diga 😉), con las limitaciones de la mayoría de los ciudadanos en esta dote artística, tendemos a no describir los accidentes.
Además, el parte de siniestro es mayoritariamente recibido por teléfono y a la capacidad descriptiva del conductor o declarante se suma la interpretación y traslado al “sujeto, verbo y predicado” que tienen los receptores del mensaje.
En definitiva, para este supuesto, los partes del seguro (al menos el del coche, aunque aplica también al hogar), Judith, no vayas a esperar que el género descriptivo tome relevancia.
Comentaba Judith la expresión “es mi sentir”, que nos lleva a otra consideración de impacto: la capacidad que tenemos para argumentar. Solemos dar más opiniones que argumentos. Y si bien podemos describir un accidente, cuando queremos que no nos asignen una responsabilidad, debemos argumentar: la dichosa culpa, que nos sube el seguro.
Esto me lleva a dos posibles #distincionesRvS (coaching aterrizado a la seguridad vial) a futuro:
- describir versus argumentar
- debatir versus discutir.
Conclusión, en ocasiones la imagen sí vale (con valor económico incluso, como sucede con el tratamiento digital y aplicada la inteligencia artificial – visual intelligence -). En otras ocasiones necesitamos más palabras enmarcadas en el género descriptivo que echa en falta la filóloga. Y si queremos que la imagen describa, hay que acudir a profesionales como el amigo Mitch, que es capaz de aunar, su estilo creativo y artístico, con su talento para que la imagen no solo complemente la información del artículo o post, sino que aporte un mayor valor.
Feliz fin de semana
