El pasado viernes escribí la entradilla al blog más triste de las que llevo desde 2020.
Un siniestro vial había rasgado el alma de muy buena gente, una familia amiga. Venía a decir que solo cuando el drama de los accidentes de tráfico nos toca muy de cerca, sentimos la empatía suficiente para darnos cuenta de la tragedia que supone para el círculo más íntimo de las víctimas: familia, amigos, pareja…
La frustración y el desconsuelo apenas encuentran un alivio en los cientos de personas que acompañan a la familia durante un brevísimo espacio del larguísimo recorrido que comienza tras la perdida de la persona más querida.
Es un desánimo que puede entenderse desde la empatía, haber pasado por situaciones de duelo. Aunque cuando la muerte llega a personas tan jóvenes como Paula, con la vitalidad y energía que proyectan, es difícil encontrar, más allá de las asociaciones de víctimas, personas que sepan entender la realidad que está por venir.
Un desánimo colectivo
Un desánimo bien distinto es el que llega a quienes ocupándonos para que la movilidad sea más segura, nos encontramos con resultados desalentadores al ver que las cifras de fallecidos no descienden. En enero 83 vidas, en febrero son ya 47 a la fecha de ayer. Es decir, igual situación que el pasado año; y así nos remontamos hasta 2014.

Así lo manifestaba Stop Accidentes este pasado enero al recibir el balance anual de laDirección General de Tráfico. Frustración común en todas las asociaciones de víctimas.
Seguir trabajando
Inmediatamente, tras conocer la fatalidad, pensé en ver de qué manera podía rendir a Paulapor lo que no hemos podido conseguir los que nos dedicamos a la prevención en siniestros de tráfico. Espero que el ánimo me mantenga mucho tiempo “dando la brasa” con la seguridad vial y con la permanente sección que llevo sobre el Sistema Seguro desde hace ya tiempo.
Y no hay mejor forma para manifestar que estamos con las víctimas, que no cejemos de trabajar por la prevención. Que no dejemos de pensar en ellas y sus familias.
Son muertes injustas. Aunque la sociedad nos ha llevado a responsabilizar a los propios conductores, esto no debe ser así.
El Sistema Seguro parte de la premisa de nuestra vulnerabilidad, la consecuente con nuestra menor fortaleza física ante los impactos y colisiones con vehículos, y la propia naturaleza humana, porque nos equivocamos, cometemos errores, no somos perfectos.
Por ello, las carreteras deben ser seguras, no podemos salir despedidos por una distracción hacia colisiones incompatibles con la vida. Por mucho que la seguridad de los vehículos mejore. Seguimos teniendo en nuestro debe un necesario trabajo por delante para hacer que la movilidad segura sea una realidad. Concienciar y sensibilizar, no solo a los usuarios de la vía, también como sociedad, exigir presupuestos, políticas que traten evitar el drama de 1.800 vidas perdidas cada año.
Un lazo permanente
Por ello, por la energía que personas como Paula son capaces de transmitir, como decía el párroco de su pueblo, en una relación diferente, pero continua de amor hacia los suyos, en la que, ante la ausencia, simplemente la relación se transforma, hemos creado este lazo que será permanente en el logo del blog.
El color negro representa el luto y la tristeza por la pérdida. Resaltando al tiempo la vitalidad y la energía que se marcha con las víctimas que nos dejan y que espero sean capaces de aportarnos de esa otra manera que el recuerdo y el amor a los seres queridos implica. Ese amor de las personas queridas que se transforma. Ojalá sea así y os podáis sentir reconfortados con el apoyo de vuestra gente.

