Son 17 las entregas de #SistemaSeguroRvS y me parece oportuno realizar un decálogo de conceptos sobre lo tratado en las diferentes entregas. Enlazaré con posts relacionados por si se quiere ahondar más en el contenido.
Hay que recordar que esta propuesta cuenta con cuatro principios:
- Las personas cometemos fallos, el error humano es determinante en el riesgo vial…y vamos a seguir fallando
- Las personas también somos vulnerables, débiles para asumir las consecuencias traumáticas de un golpe severo
- Todos los que participamos en la movilidad somos responsables, compartimos un compromiso
- Todas estas partes que intervenimos, desde el conductor hasta la administración, nos podemos complementar
Llamados fialibilidad, vulnerabilidad, responsabilidad compartida y enfoque integral o redundancia respectivamente.
Además, tenemos integrantes del sistema que conviene identificar para ver que ese principio de responsabilidad compartida y de enfoque integral debe ir mucho más allá del manido reproche al conductor, principalmente, al vehículo o a la carretera.
La intervención de la mitigación de un riesgo de siniestro se ofrece en dos momentos: antes de (preferible) y después de (necesario). Algo similar a lo que ocurre con los elementos de seguridad activa (evitan el siniestro) y pasiva (mitigan las consecuencias).
Diez contenidos
- La educación es clave, no solo desde el prisma formativo del usuario de la vía (generalmente los conductores). En este punto nos interesa la participación como ciudadano, el respeto a las normas y cómo debe empatizar con el resto usuarios de la movilidad. La educación en los colegios es básica, pero de poco sirve si con la adolescencia y madurez perdemos la intensidad, además de sentirnos protegidos por el seguro. Algo que sucede.
- Para determinados comportamientos es necesaria una política legislativa más coercitiva. Las conductas delictivas campan a sus anchas en gran parte de las estadísticas sobre siniestralidad grave (alcohol y drogas, kamikazes, imprudencias gravísimas de velocidad… todo aquello que demuestra un desprecio por la seguridad de otros, además de la propia).
- Sobre la carretera mucho se dice en materia de mantenimiento de su estado, no solo del asfalto, también de la señalización e impacto del entorno…pasos a nivel. En estas fechas, CEA España está en marcha con una iniciativa para denunciar puntos mejorables. A la administración le queda dotar de presupuestos, a la ciudadanía, exigirlos. Sobre todo, en los muchos kilómetros de carreteras convencionales.
- La tecnología es siempre bienvenida, aunque ya he escrito sobre el impacto que creo ha tenido el boom de las redes sociales en el estancamiento de unas cifras de siniestralidad que deberían haber seguido la senda de reducción que llevaban hasta 2014. Llevamos una década sin mejora, ¡ahí es nada!
- Por lo tanto, el teléfono móvil y otros usos tecnológicos que pueden despistar durante la conducción deberían eliminarse. Tenemos el “modo coche”, la opción “manos libres” y otra serie de utilidades. Estas, conviene que se manejen o dispongan en coche parado, no circulando. O preguntemos a los conductores de VTC sobre esto 😉
- Porque buena parte de la población conduce cuando muy poca tiene como profesión la conducción. Y a los conductores profesionales (camiones, autobuses y taxi de antaño) se han sumado los VTC, el reparto de última milla con furgonetas e innumerables riders con patinetes, motos y bicis para hacernos la vida más sencilla.
- Porque la valoración que hacemos de estos modelos de negocio y movilidad es la rapidez, no la seguridad. Queremos que el pedido de dos euros nos llegue a casa al día siguiente sin pensar en la seguridad de los peatones o la calidad de los contratos de los empleados de estas empresas.
- Queremos las cosas fáciles, estar conectados en todo momento, sujetos a un estrés que en ocasiones nos hace perder el foco en situaciones de riesgo, desde un bebe que se queda en el habitáculo olvidado (lo esporádico), hasta las prisas que nos hacen realizar una maniobra arriesgada con resultado fatal (lo mayoritario).
- Pretendemos que la solución al problema la ofrezca el coche autónomo, los ADAS, la tecnología en definitiva, dando casi por perdida la parte que nos corresponde como integrantes de un sistema que, a estas fechas, no es seguro. Lo dice el gran potencial de datos que podría ser mejor analizado por la industria, no solo la DGT, en una labor conjunta y cohesionada, incidiendo en los hábitos de riesgo y que pueda derivar en capacitar mejor al conductor, con un sistema que renueve licencias de forma más rigurosa a como se realiza en estos momentos.
- Y cierro con una pequeña cruzada que llevo en relación con los siniestros con animales, algunos de los cuales no se pueden evitar por la irrupción repentina (accidente vs siniestro); proponía que al menos la víctima, el conductor del vehículo implicado que es el único que queda excluido de la cobertura del seguro, fuera resarcido por la administración pública.
Esta entrega es una recapitulación de situaciones que me han parecido destacables en estos meses. Podéis acudir mediante los enlaces a la que os pueda llamar más la atención. No dejan de ser conclusiones y sentencias muy básicas, pero la prevención en seguridad vial no requiere de grandes explicaciones más allá de la faceta de concienciación y sensibilización. Todos sabemos lo que está bien y está mal en gran medida.
Feliz domingo y regreso de vacaciones a los menos afortunados 😉

