La vida sigue igual, Julio.
Pasado el mes de julio, nada a destacar en siniestralidad más allá de la continuidad de este problema que se ha enquistado en nuestra sociedad y no parece que haya manera de corregirlo.
Los golpes de calor y los ahogamientos forman parte de los noticiables que apartan por momentos a la seguridad vial de las portadas de sucesos trágicos, no porque no sucedan, sino porque aparecen otros episodios “más estivales”.
Finalizaremos este año con las mismas cifras de fallecimientos en tráfico que en años anteriores, siguiendo una tendencia plana desde 2014, ¡nada menos!
Posiblemente la siniestralidad de las ciudades (una de cada tres muertes) llegue para maquillar algo los resultados, pero nada relevante.
Vengo apuntando desde hace tiempo que si queremos resultados diferentes tendremos que hacer cosas distintas.
Por mi parte me apunto a ese carro intentando movilizar a mi entorno profesional con datos, estudios, un diagnóstico de siniestralidad que aporte algo nuevo y más encaminado a la causa raíz de los siniestros viales.
Porque si no hacemos algo diferente, aunque fallemos en el intento, la vida seguirá igual, insisto.
¿Como de igual?, pues con las mismas comparecencias de la Dirección General de Tráfico con iguales conclusiones en sus balances que, vengo repitiendo, reflejan tipos de colisiones pero no causas de las mismas. Como con la controvertida norma de los adelantamientos en vías convencionales.
Insistía en la pasada entrevista de Orestes F. Serrano en RNE (Radio 5).
En la que además trataba precisamente sobre los ADAS, “bala de plata” que se espera de la tecnología, como se trataba en el estudio de DEKRA España que presentó Margarita Calzado en el 2024. Será con seguridad el empujón definitivo para materializar la #visióncero, pero hasta entonces, algo más y mejor toca hacer para que no queden tantas personas por el camino.
Porque dejar la solución de forma tan peculiar a como suele comunicar el director de la DGT, puede tener un efecto perverso, por la falta de consistencia en los datos y la cruda realidad: el parque no se renueva tan fácilmente. Un ejemplo nos lo ofrece Juan José Alba López , incansable crítico desde el ámbito más científico.
A propósito de unas declaraciones de Pere Navarro Olivella en un foro especializado, patrocinado por ImesApi / Api movilidad entre otros.
Y me vuelvo a remitir a las cifras estancadas desde 2014; pese a la mejora en tecnología que durante la década se ha producido no somos capaces de mejorar.
“La vida sigue igual”… en comportamiento de siniestralidad: los porcentajes y volatilidad del dato van y vienen entre meses pero, echando la vista atrás, son los mismos. El argumento a la mayor movilidad (desplazamientos) y el peso de los vulnerables, sobre todo el incremento en motocicletas, no hace sino apenas servir de ligera excusa.
Las campañas se repiten
Y las campañas de control, como alcohol y drogas, remarca el alto riesgo de esta conducta tan lesiva: si apenas el 3% de los conductores dan positivo en los controles, la mitad de los conductores fallecidos daban resultado de alcohol en la autopsia.
Campaña diciembre 2024:
Julio 2025, Murcia:
Algo igual de relevante sucede con el uso del cinturón de seguridad: uno de cada cuatro conductores fallecidos no lo portaban y sin embargo apenas el 1% son sancionados en campañas de vigilancia.
En definitiva, por mucho que nos digan cuál es el peligro, insistimos en ello. Los que más arriesgan más padecen pero, en tráfico, hay muchas pérdidas de quienes no arriesgan; también de quienes, no siendo imprudentes, no cuentan con un#sistemaseguro eficaz que les proteja.
Por lo tanto nos quedamos con la parte de la canción de Julio de “siempre hay por qué vivir, por qué luchar”. Feliz mes de agosto. Disfrutar de las vacaciones y cuidadito 😉.
