La reducción a cero de los siniestros viales: un imposible.

Se trata de crear opinión sobre cómo reducir la siniestralidad, no solo marcar la senda de reducción sino el objetivo cero.
Cuatro opciones propuse a quienes llegaba la encuesta en LinkedIn con el compromiso de mostraros mi opinión, que ya estaba formada.
El coche autónomo
Mi opción es la segunda, precisamente la menos poblada. Y mi ánimo no es convencer sino daros mis argumentos como espacio de reflexión que es el blog.
Aunque cada respuesta he de deciros que en cierto modo también tenía mi consideración y por ello formaron parte de las cuatro posibilidades.
Pienso en el coche autónomo como solución dado que no encuentro otra posibilidad para mitigar el factor humano, intrínseco al riesgo vial, y además es la razón de ser de la búsqueda de un sistema seguro: la persona va a seguir cometiendo errores al tiempo que no somos capaces de absorber físicamente los impactos, inercias y energías que se generan en determinadas colisiones (por velocidades en el interior de los vehículos o, sin aquella, por desproporción de masas en vulnerables: atropellos y dos ruedas).
Por lo tanto, y esperando un escenario idílico en el que la máquina y la tecnología no fallen, que tardará en llegar, no me queda otra opción que esperar a la conducción autónoma para conseguir el objetivo cero, que recordemos lo tenemos a vista para 2050. En cinco años, a 2030, deberíamos reducir a la mitad las muertes y lesiones graves en el decenio 20-30. En los primeros cinco años el resultado ha sido plano; no se han reducido víctimas respecto del punto de origen 2019.
La renovación del parque
Porque es importante diferenciar entre la reducción y el objetivo cero. Quizá la tecnología y la renovación del parque nos vuelva a colocar en una senda de reducción que no vemos en estos días. A modo en como se describía en uno de los estudios de DEKRA sobre la importancia de la tecnología y los ADAS: la bala de plata para la reducción de la siniestralidad. Cierto que en cinco años el parque ha mejorado, que es compatible con mantener la antigüedad media. No es lo mismo tener un parque de 15 años de antigüedad de media en el 2025 que de catorce años de media en el 2020. Pero vemos que no es suficiente si nos atenemos a los resultados. Quizá nos falta poder acreditar y evidencia mejor lo que los ADAS favorecen a evitar siniestros o mitigar sus consecuencias con reacciones más oportunas del binomio máquina-conductor. Algo que comentaba hace unos días en un foro con conocedores en movilidad segura al comentar un reciente estudio de mi empresa sobre la reducción de la siniestralidad grave debida a los ADAS: un 31%.
Mayor vigilancia
Por mi parte, aunque no nos llevaría en ningún caso al objetivo cero, sí creo que es la mejor herramienta de reducción a corto plazo: el control y la vigilancia. Creo que el segundo periodo de mayor reducción y más constante en el tiempo se produjo por el hito del carné por puntos (2005). En el mismo foro anterior, también explicaba que el freno en el 2014 se produce por el aumento de nuestro enganche a las redes sociales y el uso incremental de la “conectividad social” que nos aplica también al conducir y usar las vías. Pero eso son más opiniones basadas en percepciones que una conclusión obtenida de un estudio científico basado en datos. Son tantas las variables que influyen en los riesgos viales.
Pero estoy convencido que un mayor control y una política y estrategia diferente en la vigilancia nos daría mejores cifras. Llevo tiempo comentando en mis grupos de opinión que necesitamos más presencia en las vías par atacar conductas de riesgos que no son la velocidad y que esta no debería sustentarse en radares avisados.
Un imposible
Y para cerrar el post, no es nada desdeñable ni carece de sentido, la opinión de quienes pueden ver este objetivo cero como imposible. Mayoritaria. Los datos los acompañan, desde luego, además de otras sensibilidades que nos llegan de noticias sobre conductas de los usuarios, como el alcohol y las drogas o el no uso del cinturón de seguridad.
Muchas gracias a los participantes de la encuesta y a quienes utilizáis este espacio como reflexión; y quien sabe si como altavoz en ámbitos privados o profesionales sobre la problemática de la inseguridad del tráfico.
¡Feliz semana!

