Lo creemos saber desde pequeñitos, como forma de mejorar y crecer: aprender de los errores.
Crecí con el mediático Paco Costas y su serie “La Segunda Oportunidad” de RTVE, cuando la oferta mediática era poca, pero de gran calidad. Los cincuentones recordaréis 😉.
Mi compi Prado García-Miguel Mascaraque de Ayvens bien lo sabe cuándo hablamos: no siempre la prueba error vale, no podemos estar experimentando constantemente, sobre todo cuando al riesgo nos referimos.
El mediático periodista nos ofrecía la solución práctica con su trabajo, pero conocemos también que los humanos somos el único “animal” (en su vertiente de mamífero) capaz de tropezar dos veces con una misma piedra. Lo que pensarían de nuestra especie los ratones si tuvieran el raciocinio humano 😉. A ver si va a ser este (el raciocinio) el determinante de este comportamiento. Cuestión de sociólogos, entre los que no me encuentro.
Creo que importa y mucho en la #siniestralidadvial. Esta misma semana hemos tenido dos tragedias que nos impactan:
En La Restinga (Canarias) perdían la vida tres niñas y cuatro mujeres en una fatídica maniobra de rescate.
Uno de los contenidos del artículo es el siguiente: “No puede pasar que salgamos a 200 millas o a 25, a recoger una patera y que cuando llegue a las puertas se nos muera la gente en el muelle”, (jefe del Gobierno de la isla de El Hierro). “Algo estamos haciendo mal”, añadió, reclamando un cambio en los protocolos si es necesario.

A las pocas horas, fallecían en Asturias tres trabajadores al colapsar el techo de unas instalaciones en obras en la que trabajaban diferentes subcontratas.
Según indica el artículo textualmente:
Tras el accidente, los sindicatos UGT y CCOO han reclamado una investigación exhaustiva para esclarecer las causas del accidente, mientras que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha asegurado que la Inspección de Trabajo actuará “con toda la contundencia”. Se ha hecho cargo de las investigaciones la inspección técnico ocular la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil.
«Algo estamos haciendo mal, investigaciones, protocolos, inspección de trabajo…»
Tras un siniestro de estas características, se suelen abrir expedientes de investigación y todos los gestores colindantes hablan de asumir responsabilidades y actuar para que no se repitan hechos de las mismas consecuencias.
Y volvemos entonces a lo de tropezar dos veces en la misma piedra y la segunda oportunidad. El aprendizaje que nos mostraba Paco Costas precisamente tiene que ver con el análisis de lo sucedido y hacernos ver cómo podríamos actuar para evitar que vuelva a pasar. Pero requerimos de dos premisas:
- Primero: analizar y hacer un diagnóstico acertado de lo sucedido
- Segundo: actuar, elaborar un plan y tomar medidas adecuadas
Ante la ausencia del segundo punto, tenemos el recurrente tropiezo en la misma piedra.
Me preguntaban esta semana en sendas entrevistas radiofónicas sobre los ADAS, acerca de las principales causas de siniestros y no sabía responder muy bien: conocemos el tipo de siniestro (colisión, frontal, salida de la vía, atropello…) pero desconocemos muchas veces la causa, al menos de manera “científica” para tomar medidas. Son muchos los datos que se aportan en los atestados y los que manejan aseguradoras y gestoras de flotas, pero no se actúa.
En mi caso, suelo insistir en que se habla muy poco de la distancia de seguridad como factor determinante de riesgo en autovías, pero sin embargo es la velocidad la que se lleva las campañas de comunicación y control. Conclusión: tenemos radares para velocidad, pero no para la distancia de seguridad. La distracción es clave y creo que la segunda revolución de los ADAS estará en la aplicabilidad de la tecnología y los sensores hacia el interior del vehículo, para detectar más y mejor las situaciones de fatiga, somnolencia…e incluso alcohol o drogas (pupilas).
Y hablando de radares y velocidad, si queremos resultados diferentes en siniestralidad, tenemos que hacer cosas distintas, al menos plantearlas y analizarlas; ¿verdad Prado?: prueba / error.
Me llaman la atención estas declaraciones de Pere Navarro, director de la DGT: “La DGT siempre pone un cartel muy grande que dice: ‘Atención, velocidad controlada por radar’. A veces, la multa es por tonto”.
Y digo yo: por tonto no; por despistado sí, por distraído, porque esa es una de las principales causas de siniestros, que concurre al salirse de la vía o no percibir una situación de riesgo. No somos tontos, somos distraídos y cometemos errores por naturaleza.
Por mi parte creo que, sabiendo que desde 2014 no tenemos mejora alguna en las cifras de siniestralidad, viendo que los efectos positivos del carné por puntos han llegado a “fatiga de materiales”, ¿no sería el momento de eliminar el aviso de los radares fijos y móviles para hacer un verdadero control del riesgo de velocidad?, ¿qué pretendemos?, ¿que se circule a la velocidad adecuada solo en las zonas de radares? Sé que soy minoría, pero por mi parte eliminaría los avisos de radares y haría un control más coercitivo. Más que nada porque tenemos alrededor de 1.800 fallecimientos anuales. Muchos de ellos victimas de conductas imprudentes de conductores, que en un sistema seguro hay que prever que van a seguir infringiendo y fallando.
En definitiva, ¿probamos otras cosas?… Podíamos hacer algo diferente. La muerte es una tragedia en si misma, sobre todo cuando es traumática, inesperada y, sobre todo, evitable.
Las noticias pasan de largo como el agua ente nuestras manos, escuchaba esta mañana a un responsable canario en la radio. Efectivamente, todos los fines de semana se informará acerca de los fallecidos en carretera; o esporádicamente si hay un siniestro más grave (según para quien, porque la gravedad está en las familias de las víctimas, se una o sean siete).
Pero si, por un lado, nos falta capacidad para saber realmente las causas del siniestro (investigación) y por otro lado no actuamos en línea con un plan,, no conseguiremos el objetivo. Y recuerdo que el sistema seguro, fuente de inspiración de esta newsletter, parte de la premisa de que el conductor seguirá equivocándose.
Como dice Pablo Gutierrez Merelles en sus entradas, “al rincón de pensar y avanti”

