Animalitos
El pasado 10 de noviembre posteaba a propósito de ser el día de mayor siniestralidad por colisión o atropello con animales. Y os emplazaba a hoy, 19 de noviembre, para leer esta entrega, precisamente por ser el día del año en el que más colisiones se producen con los dos ungulados más frecuentes de entre los silvestres: el jabalí y el corzo.
Además del contenido que os avanzaba, he completado con una encuesta, una conversación con un amigo cazador y un error que he tenido durante las cinco entrevistas realizadas en radio gracias a mi empresa Ayvens
Sobre si afecta la actividad de caza
Aunque la percepción pueda ser que los siniestros estén relacionados con la actividad de caza, no pienso lo mismo. Mi amigo César Chaves (aficionado a la caza) también lo cree; incluso la IA, con lo cual, tengo difícil construir mi opinión, pero ahí va: la siniestralidad de colisiones con corzos y jabalíes no parece que se concentre en los días y periodos de veda. Generalmente de octubre a marzo, aunque no es uniforme según la provincia y comunidad autónoma. Es obvio que el fin de semana es el día de mayor actividad de caza y sin embargo vemos como los siniestros también se producen el resto de los días, en menor medida, pero no significativa como para establecer un impacto derivado de la caza.

Animales más frecuentes
Los datos anteriores y que veremos también a continuación son sobre siniestros con el jabalí y el corzo, que conforman el 42% y el 31% respectivamente, es decir, 3 de cada 4 colisiones. Un 85% si lo encuadramos dentro de los animales silvestres.
Porque el perro es el típico animal de colisión en entornos urbanos. El canino supone el 10% del total de siniestros en carreteras y calles.
¿Cómo influyen las horas de sol?
Considero que es el factor principal. Y los datos así lo acompañan. Fijaros cómo los momentos de mayores siniestros coinciden con los crepúsculos y con las primeras horas de la noche. Una combinación entre actividad nocturna de los animales y mayor convivencia con vehículos según el uso de estos, mayores en desplazamientos de ida y vuelta los días laborales y los regresos en los fines de semana
¿Y la luna?
Y aquí una curiosidad: los días de luna llena tenemos un 9% más de colisiones. No me preguntéis el motivo porque mi “ciencia” no da para más, pero el dato es el dato, parafraseando al divertido Manuel Manquiña en su interpretación cinematográfica de Airbag (“el conceto es el conceto”). Mis colegas de trabajo conocen bien la relación de esta frase con mis análisis de datos y procesos 😉.
El consejo de un cazador
Para personas divertidas mi amigo César Chaves. Compañero en el “rico verano” y algún fin de semana en Villamayor de Santiago (Cuenca) al que saqué algunas interesantísimas pinceladas sobre su percepción como cazador y usuario de carreteras por donde abundan estos animales. Porque “parecen muy listos, pero también a veces muy tontos”, cuando el corzo parado en el arcén “no tiene otra idea que saltar justo cuando pasa el vehículo”.
Para César resulta una obviedad circular a una velocidad prudente, “porque las vías indican la genérica de 90 Kms/h pero puede ser un riesgo llegar a esos límites”. Incluso yendo de día me contaba. Con un coche grande pegar a un corzo puede ser nada (distinto del jabalí o ciervo), pero también “puede saltar al parabrisas; o incitarte a dar un volantazo del susto”, lo que puede ser muy peligroso. Por ello, “mantener la trayectoria cuando tienes delante a un animal más pesado es fundamental”.
César, además de frecuentar las carreteras de Cuenca en la media veda, conoce bien la zona de Guadalajara, en concreto la carretera GU-125 a la altura de Bujarrabal. Una de los más de 250 tramos de carreteras que pasan por Guadalajara. Provincia que ronda los 8.000 siniestros en el periodo 2019 a 2024.
Lo que nos pasa al circular
Gracias a los consejos de conductores como César, además de seguir las normas de prudencia y recomendaciones típicas, podemos afrontar una situación que, según la encuesta que publiqué en LinkedIn, ha supuesto colisiones para el 15% de conductores, siendo mayoritarios los que sin colisionar sí han tenido algún susto (35%) y superan la mitad el conjunto de los que rara vez ven animales cerca de las carreteras (26%) o los que no se han encontrado con ellos (24%)
Importante, porque no aprendemos a conducir teniendo este factor de riesgo presente. Y no suele ser algo con lo que convivamos como habitualmente lo hacemos con atascos, velocidades, acosos e imprudencias de otros conductores; o el riesgo de los más vulnerables, tanto en ciudad como en carretera: peatones, bicicletas, patinetes y motos.
Y un gazapo
El riesgo de animales en la vía con colisión no afecta principalmente en lesiones y gravedad a motoristas; un error de interpretación que comenté en la entrevista de RNE. En este tipo de siniestros hay lesiones en conductores y ocupantes de los vehículos en un 1,5% de los casos y afecta casi en exclusividad a turismos y furgonetas.
Por cierto, a propósito de gazapos, el conejo y la liebre conforman el 0,6% de los siniestros; y aunque se presume la menor gravedad, puede provocar, por instinto, una reacción que haga salirse de la vía.
Conclusión y mensaje
Me encanta el final de los programas de Seguridad Vial de Radio 5 (RNE) porque suelen tener una música excelente que te permiten escuchar la canción hasta el final sin cortes.
En mi caso suelo decir que lo más interesante del programa cuando intervengo 😉.
En esta ocasión el cantante brasileño Roberto Carlos con su Yo quisiera ser civilizado como los animales, me inspira un paralelismo con la movilidad en sus letras “no estoy contra el progreso si existiera un buen consenso” y “errores no corrigen otros eso es lo que pienso”.
Si lo pensamos, tiene mucho que ver con el comportamiento que tenemos, ya no solo como conductores, también como demandantes de una movilidad segura, en la que despreciamos el adjetivo de seguridad frente al valor superior que damos al movimiento de personas y mercancías. Progresar a costa de la vida de personas no debería tener consenso alguno.
Espero que os guste esta reflexión…y la canción:
No es la primera vez que escribo sobre mis “animalitos”. Seguiré insistiendo en lo injusto que por otro lado supone para las víctimas por daños personales y perjudicados por daños en los vehículos el no tener la posibilidad de ser resarcido de los daños salvo en contadas ocasiones. Pero esto lo afrontaré en otro post, porque me queda largo el presente.



