Estamos acostumbrados a interpretar los siniestros viales desde el prisma de la culpa del conductor o el usuario de la vía, pero deberíamos compartir las responsabilidades por crear, mantener y aceptar un sistema que no es seguro: más de 1.700 muertes al año. De ello he hablado en la pasada entrega de #SistemaSeguroRvS que podéis encontrar en LinkedIn.
Modelos de negocio y sobre todo administraciones públicas pueden hacer algo más por intentar proporcionar una movilidad segura.
Los ciudadanos deberíamos exigir y corresponder, porque las inversiones deberían ser elevadas, por una movilidad que no genere las graves consecuencias que tenemos en estos años, que no conseguimos además reducir su siniestralidad.